Los participantes en la IX Jornada Carmencita, entre los que había miembros del CEIP Port de Xàbia, alertan mediante un manifiesto sobre el impacto negativo en la salud pública y el medio ambiente del modelo alimentario globalizado
En el marco de la IX Jornada Carmencita de Estudios Interdisciplinares sobre Gastronomía, celebrada el pasado 19 de octubre en la Universitat d’Alacant (UA), un grupo multidisciplinar de expertos emitió una declaración con la que urgen a transformar radicalmente el modelo actual de producción y consumo alimentario. Bajo el lema de “Enseñar a cocinar y comer desde una gastronomía de proximidad”, el encuentro ha fijado las bases para abordar la alimentación como un derecho fundamental.Este manifiesto fue firmado por los ponentes que participaron en la jornada, además de los miembros de la comisión organizadora. Josep Bernabeu Mestre, catedrático de Historia de la Ciencia y director académico de la Cátedra Carmencita, Maria Tormo Santamaria, coordinadora del proyecto de innovación y transferencia ACORD e investigadora del Grupo Balmis de Investigación en Historia de la Ciencia, Cuidados en Salud y Alimentación de la Universidad de Alicante, Gregorio Varela Moreiras, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad San Pablo-CEU, Casimir Romero i Garcia, maestro, divulgador cultural y escritor especializado en gastronomía tradicional, etnografía y memoria del paisaje rural valenciano, Pep Romany, activista y defensor de la cocina y la gastronomía de proximidad y de la identidad culinaria, junto a profesores de distintos CEIP como Xavi Fos y David Masià, del Bertomeu Llorens i Royo de Catarroja, Alberto Segarra y Liliana Vizcarro, del Jaime Sanz de Peñíscola, y José Luis Bisquert e Isabel Moreno, del Port de Xàbia, figuran entre el listado de firmantes.
Los participantes del manifiesto denuncian con su escrito las consecuencias críticas del modelo agroquímico globalizado de corte neoliberal que domina el mercado actual. Según se recoge en el documento, este sistema “no solo acelera la crisis climática y destruye la biodiversidad, sino que debilita de forma alarmante la soberanía alimentaria y provoca un incremento de enfermedades crónicas y degenerativas asociadas a la mala alimentación”. Ante esta realidad, los expertos proponen “una transición urgente hacia sistemas alimentarios locales de base agroecológica, capaces de conectar la salud con el placer culinario sin disociar la nutrición de las raíces culturales”.
La principal conclusión de la jornada, que se refleja en el documento, señala a la escuela como el pilar fundamental para revertir esta tendencia. Los participantes reivindicaron la necesidad “urgente de incorporar la enseñanza del comer y el cocinar en las primeras etapas educativas a través de los parámetros de gastronomía de proximidad”, para, con esta medida, “reconectar a las nuevas generaciones con el producto local y los ciclos estacionales”.
Como ejemplo de éxito, durante el encuentro se destacó la innovación pedagógica del proyecto “Centres Cuiners”, un modelo educativo demuestra que la práctica directa en las escuelas permite concienciar desde edades tempranas, educar el gusto frente a la creciente uniformización global de los sabores y fijar hábitos permanentes utilizando la cocina como un aula de vida.
La declaración final concluye con un “firme compromiso por parte de las entidades organizadoras y participantes para seguir impulsando proyectos que lleven la cocina a las aulas”. Del mismo modo, hace un “llamamiento directo a las administraciones públicas, la comunidad educativa, el sector agroalimentario y la sociedad en general para defender de forma conjunta un modelo alimentario justo y sostenible”. “Educar en el comer es, en última instancia, educar para la salud de las personas y del planeta”, concluye el manifiesto.


