Bajo la marca La Penya Labs, Jaume Mora —natural de El Poble Nou de Benitatxell y residente en Londres— ha desarrollado una propuesta que devuelve la algarroba a la cocina, no solo como sustituto del chocolate, sino como un ingrediente versátil para platos dulces y salados. El proyecto nace de la idea de aprovechar los recursos locales de su municipio natal para crear productos de «etiqueta limpia»: sin conservantes, sin saborizantes artificiales y con una sólida base nutricional.
La propuesta se concreta en cuatro productos que destacan por su facilidad de uso, permitiendo aportar un sabor complejo a cualquier receta en poco tiempo:
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Picada de almendra y algarroba: Una base de tomate, aceite de oliva virgen extra, cebolla y algarroba. Está diseñada para añadirse directamente a los guisos, aportando la densidad de una picada tradicional sin necesidad de prepararla desde cero.
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Preparado de ajo negro y algarroba: Una opción salada con un profundo perfil de sabor umami, ideal para carnes o salsas que busquen un toque distintivo.
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Dulce de almendra estilo turrón blando: Inspirado en el turrón tradicional, pero con la textura y los nutrientes que aporta la algarroba.
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Crema de avellana y algarroba: Una alternativa para untar con aceite de oliva, donde el protagonismo recae en los frutos secos y la legumbre, evitando los aditivos de las versiones industriales.
Nutrición y economía local
Al ser la algarroba una leguminosa, estos productos incorporan de forma natural fibra y minerales a la dieta. La filosofía de La Penya Labs es clara: fomentar la economía de proximidad y demostrar que un producto tradicional puede ser funcional para el ritmo de vida actual. Al carecer de aditivos químicos, la conservación depende exclusivamente de la calidad de sus ingredientes naturales.


