Yendo de camino hacia el restaurante, mi compañero Adolf, el fotógrafo, me pregunta si el menú estará compuesto por producto del mar y hecho a la brasa. No he estado nunca en el Peix i Brases, al local de abajo si, pero arriba no, aunque es el mismo edificio, son restaurantes diferentes. Sé por referencias que hacen arroces y también carnes. El nombre lo dice, pescado y brasas, todo hace suponer que será producto del mar bien ejecutado a la brasa y más viniendo de la mano de López, José Manuel López, el cocinero, que sé que hace cocina de autor muy buena, alta cocina.

Afortunadamente, es septiembre y es fácil aparcar, encontramos lugar a una callecita cerca del restaurante, aunque enfrente hay un parking grande, de cara al mar, que invita a pasear y descubrir el puerto de Dénia.

El tiempo acompaña, es uno de esos días que no sabes si lloverá o no, hace viento y las vistas al mar desde la terraza del Peix y Brases son bonitas, se ve el puerto, con todas sus barcas, la estación de Baleària ….. y el mar extenso, el escenario es relajante.

Bueno, al grano, a la comida. Empezamos con un aceite de Castelló buenísimo de la variedad regués «Lo Canet» herbáceo, verde y a la vez suave y un pan de calabaza con pepitas por fuera. Cuando uno tiene un poco de hambre y le ponen un pan bueno y un buen óleo se pone a mojar vorazmente, ya sabéis, tenso que ir parando el hambre y piensas ¡Espera, tranquilo, ahora viene la comida!

A continuación vienen unos aperitivos de salado, almendra con huevo de atún, pez limón con mayonesa suave de chili y huevo de llissa semi-curado. Se tienen que comer en ese orden. Los dos primeros son acertadísimas combinaciones, el tercero está bueno, pero a mí ese sabor tan fuerte que tiene el huevo de llissa me desagrada.

En la foto se aprecia la dulce glicerina que contiene

Maridamos con Àmfora, gran vino de la bodega Les Freses de Jesús Pobre, hecho en ánforas de barro, es un vino muy acertado. Sabor a humo, salino, fresco y sin la dulzura del moscatel. Impecable para la ocasión.

Ventresca con zumo de tomate embotado, está de 10, delicado, todo en su punto, excelso

La ostra kivan con pepino es una de las mejores que nunca he probado, una textura que no es viscosa, tiene una dureza sorprendente, tiene cuerpo, con el pepino combina bien y es muy agradable.

Gamba blanca adobada, buena, en su punto, sin más.

Pulpo seco, buenísimo, textura excelente, blandito, yo diría semi-secado. Con el aceite un placer.

 

¿Qué es? ¿Como se come? Flor de calabacín y piparras. Rellena con un tipo de brandad con trozos grandes de bacalao con arrope y por encima trufa de verano. Impactante de aspecto, muy sabroso, muy acertado.

Sepionet con cebolla dulce y papada con emulsión de cacahute. Excelente. Cocción perfecta del sepionet, justo un bocado, la ligera capa de papada se funde y con la cebolla y la tinta conforma un sabor redondo. Probé al final, afortunadamente, la crema de cacahute y, en mi opinión, le roba todo el protagonismo a la delicada sepia, protagonismo que le corresponde.

Erizos y rovellones, todo de temporada, que bueno. Intensidad marina que el tierno esclatasang suaviza. Al final el ajo renueva la intensidad. Perfecta combinación, cocción en su punto. Potencia equilibrada.

Espardenyes a la brasa en mantequilla negra. En mi opinión, es el plato más destacado de todo el extenso y sabroso torrente de platos que nos van sacando. Nunca las había probado y son de una textura desconocida, como si fuera una navaja, tersa por fuera pero un poco crujiente y muy agradable. Delicadísima y bien acompañada de la mantequilla negra y el humo.

Calamar con sobrasada de la Marina y almortas. Dolç el calamar, áspera la almorta, estridente la sobrasada, dulce la almendra y el toque de ajo. Probé cada ingrediente por separado y no me cuadraba nada, pero, todo junto cobra sentido, al mezclarlo todo a la vez en la boca.

Dentón con caldo trabado. Crujiente por la parte de la escama y cocido en su punto, el déntol está brutal. El garrofó y la salsa trabada recuerda a la paella, una auténtica maravilla. Me llama la atención la belleza de la flor de la espinaca trapecio. Belleza.

Tazón de leche con galletas, helado de almendra amarga y gínjol. Al ver el gínjol, pensé que soy afortunado, es una de las frutas que más me gustan. Todo bueno, el gínjol perfecto, el helado de leche con pistacho, buenísimo, pero, la leche con galletas es una de esas cosas del otro mundo, es una de esas cosas que hace sentir y casi salir una lágrima. Es el recuerdo de aquel sabor de la niñez. Cierras los ojos y puedes recordar la felicidad de aquel niño que fuiste frente a su taza de leche y sus galletas. Nostalgia muy gratificante.

Pastelillo de almendra marcona relleno de mandarina y puntos cítricos. Es un juego de sabores, un baile de diferentes matices cítricos. Muy agradable


Higo, vinagre de moscatel y albahaca, un bocadito acertado.

Una experiencia recomendable. Gran restaurante, una terraza guapa y un cocinero, Jose Manuel López, que, en mi opinión, es un claro candidato a la estrella Michelin, aunque como dice él, lo más importante es ser feliz con el que estás haciendo.

He de decir que casi todos los platos hacen el agradable aroma a brasa y finalment, la suposición de Adolf era cierta, todo es peix i brases.

 

PEIX I BRASES
Plaça Benidorm, 0. Dénia
Tel.-  965 78 50 83